Santana Cajal: el nuevo todoterreno español que planta cara al Land Cruiser por menos de 50.000 €

Santana acaba de presentar su segundo modelo tras el regreso de la marca con la pick-up Santana 400. Se llama Santana Cajal, y no hay que dejarse engañar por su aspecto de SUV moderno: por dentro es un todoterreno de escuela clásica, con chasis de largueros, reductora y hasta tres bloqueos de diferencial. Con ese planteamiento, Santana busca plantar cara al Jeep Wrangler y al Toyota Land Cruiser, dos rivales de referencia, pero a un precio muy inferior.

El Cajal estrena la nueva estrategia de nombres de Santana. A partir de ahora, la marca usará figuras históricas y territorios españoles para bautizar sus modelos. El elegido para este debut es Santiago Ramón y Cajal, médico e investigador español y padre de la neurociencia moderna. Ganó el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1906, así que el homenaje no podía ser más apropiado para un coche que quiere dejar huella.

Igual que la pick-up Santana 400, el Cajal parte de un todoterreno chino ya existente: el BAIC BJ40 Pro. Santana le suma cambios de diseño y equipamiento para adaptarlo al mercado europeo. Eso sí, el ensamblaje final se hace en la histórica planta de Santana en Linares (Jaén), la misma fábrica que montó Land Rover bajo licencia durante décadas. Los vehículos llegan en kits parcialmente desmontados (SKD) para completar allí su producción.

Dos unidades del Santana Cajal en carretera
Dos unidades del Santana Cajal, el nuevo todoterreno fabricado en Linares

Bajo el capó, el Cajal monta un motor diésel de 2.0 litros con tecnología Cummins. Entrega 163 CV y 390 Nm de par, sin ningún tipo de electrificación. Se asocia de serie a una caja automática ZF de ocho velocidades con convertidor de par. Al prescindir de la hibridación, luce etiqueta C de la DGT: una decisión coherente con un coche pensado para la sencillez mecánica antes que para la eficiencia.

El Cajal incorpora tracción integral conectable, con mando electrónico en los modos 2H, 4A, 4H y 4L. Además, ofrece hasta once modos de conducción que cubren desde el asfalto seco hasta la nieve, la arena, el barro o las rocas. El diferencial central se bloquea automáticamente en los modos 4H y 4L. Los bloqueos delantero y trasero, en cambio, se activan de forma manual cuando el terreno se complica de verdad.

Todo esto se completa con un sistema Tank Turn, heredado de la maquinaria pesada militar. Frena la rueda trasera interior para reducir el radio de giro en los pasos más estrechos. La barra de remolque de serie permite arrastrar hasta 2.500 kilos, y el depósito de 85 litros da autonomía de sobra para adentrarse en zonas sin gasolineras cercanas.

Sus cifras fuera del asfalto superan a las de buena parte de sus rivales directos. La altura libre al suelo es de 220 milímetros. El ángulo de ataque alcanza los 37 grados, y el de salida ronda los 31-32 grados según la fuente consultada. Además, la capacidad de vadeo llega a los 800 milímetros, por encima tanto del Jeep Wrangler como del Toyota Land Cruiser entre sus principales rivales.

Con 4,79 metros de longitud y 2,76 metros de distancia entre ejes, el Cajal no es precisamente comedido en tamaño. Monta suspensión independiente en ambos ejes, llantas de 17 pulgadas con neumáticos All Terrain 265/65 R17, y ofrece un maletero de 530 litros con plazas traseras abatibles de un solo toque.

El diseño tampoco disimula sus intenciones. La carrocería tiene proporciones cuadradas, la parrilla frontal es generosa, y los faros LED lucen firma luminosa propia con guardabarros iluminados. Las puertas prescinden de marco. El portón trasero se abre en dos secciones: la ventana se despliega hacia arriba, y la parte inferior hacia el lateral sujetando la rueda de repuesto, tal y como manda la tradición off-road. Las estriberas laterales, además, son retráctiles.

El habitáculo contradice cualquier prejuicio sobre el todoterreno espartano. El Cajal integra hasta cinco pantallas: un cuadro de instrumentos de 10,25 pulgadas, una pantalla central de infoentretenimiento de 12,8 pulgadas, y otra del mismo tamaño para el acompañante, algo poco habitual en este segmento. A esto se suma una pequeña pantalla de 1,92 pulgadas que hace de botón de arranque, y un retrovisor digital con visión de cámara trasera, aunque conserva también el espejo convencional.

Interior y salpicadero del Santana Cajal con sus pantallas
El salpicadero del Santana Cajal conserva numerosos mandos físicos junto a sus pantallas

La pantalla del copiloto no es un simple capricho: permite consultar en tiempo real la inclinación del vehículo, la profundidad de vadeo, la brújula y el estado de la transmisión y los diferenciales. Eso sí, a diferencia de muchos modelos actuales, el Cajal conserva numerosos mandos físicos para las funciones de conducción todoterreno, como la tracción, los bloqueos de diferencial o los modos de conducción.

Entre el resto del equipamiento destacan el sistema de cámaras de 360 grados con visión bajo el vehículo, iluminación ambiental, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, asientos de piel sintética con reglajes eléctricos, calefacción y ventilación delanteras, acceso y arranque sin llave, Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, sonido con diez altavoces y subwoofer, carga inalámbrica de 50 vatios, diez puntos de alimentación repartidos por el habitáculo y un techo panorámico con protección UV.

Con el Toyota Land Cruiser como referencia del segmento, así queda la comparativa directa entre ambos todoterrenos:

CaracterísticaSantana CajalToyota Land Cruiser
Precio desdeMenos de 50.000 €67.220 €
MotorDiésel 2.0 Cummins, 163 CV / 390 NmDiésel turbo 2.8, 204 CV / 500 Nm
Etiqueta DGTCC (diésel) / ECO (versión Hybrid 48V)
Longitud4,79 m4,92 m
Distancia entre ejes2,76 m2,85 m
Bloqueos de diferencialHasta 3 (delantero, central y trasero)Trasero (delantero en acabados superiores)

La diferencia de precio es el gran argumento del Cajal. Por unos 17.000 euros menos, ofrece hasta tres bloqueos de diferencial frente a uno o dos del Land Cruiser. Eso sí, el todoterreno de Toyota le saca ventaja en potencia, en tamaño y en el respaldo de una gama de motorizaciones más amplia, con la versión Hybrid y etiqueta ECO incluida.

Santana todavía no ha cerrado el precio definitivo. Está pendiente de la homologación final de emisiones y consumos, pero la marca trabaja para situarlo por debajo de los 50.000 euros: unos 16.500 euros menos que el Toyota Land Cruiser. Las primeras entregas están previstas a partir de septiembre de 2026, a través de una red que rondará los sesenta concesionarios a finales de año.

¿Cuánto cuesta el Santana Cajal?

Santana todavía no ha cerrado el precio definitivo, pendiente de la homologación de emisiones y consumos, pero trabaja para que el Cajal se sitúe por debajo de los 50.000 euros, unos 16.500 euros menos que el Toyota Land Cruiser.

¿Qué motor monta el Santana Cajal?

Un motor diésel de 2.0 litros con tecnología Cummins que entrega 163 CV y 390 Nm de par, sin electrificación, asociado a una caja automática ZF de ocho velocidades. Al no llevar hibridación, cuenta con etiqueta C de la DGT.

¿Dónde se fabrica el Santana Cajal?

Se ensambla en la histórica planta de Santana en Linares (Jaén), la misma fábrica que montó Land Rover bajo licencia durante décadas. Los vehículos llegan en kits parcialmente desmontados (SKD) desde China, ya que el Cajal está basado en el BAIC BJ40 Pro.

¿Por qué se llama Cajal?

Es el primer modelo de la nueva estrategia de nombres de Santana, que a partir de ahora usará figuras históricas y territorios españoles. El elegido en este caso es Santiago Ramón y Cajal, padre de la neurociencia moderna y Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1906.