Qué Mercedes W126 comprar (y cuál evitar)

Cierras la puerta y suena un «tunc» de caja fuerte. Ese ruido explica mejor que cualquier ficha técnica por qué el Mercedes-Benz W126 —la Clase S que se vendió entre 1979 y 1991— sigue en las listas de deseos cuarenta años después. Fue el coche de jefes de Estado y de notario de provincias, y hoy es una de las maneras más sensatas de tener un clásico alemán de lujo que puedes usar a diario. Ojo a la palabra: sensata. Porque hay versiones que son un acierto redondo y otras que conviene mirar con prismáticos, y casi todo se decide en tres frentes: el óxido, un par de cadenas y —esto pilla a mucho comprador por sorpresa— cuánto tiempo ha estado el coche parado. Vamos por partes.

Lo esencial en un minuto

¿Merece la pena un W126? Sí, si buscas un clásico de lujo usable y compras la unidad correcta en vez de la barata. La compra más sensata es un 300 SE de serie 2 (1986-1991), el mejor equilibrio entre prestaciones, consumo y fiabilidad. Y desconfía por sistema del coche que lleva años criando polvo en un garaje: es el aviso que más se repite en los casos que hemos documentado.

  • Mejor compra: 300 SE de serie 2, con el seis cilindros M103 y suspensión convencional.
  • El deseado: el coupé 560 SEC; entre las berlinas, el 560 SEL.
  • A evitar: el 380 anterior a 1984 (cadena de distribución simple y frágil) y el diésel 350 SD/SDL de 1990-91 (defecto de bielas dobladas).
  • Precios en España: desde unos 3.000 € por una berlina usada hasta 25.000-30.000 € por un coupé impecable. Los AMG se van a seis cifras.
  • A favor: construcción de búnker, mecánica reparable sin electrónica endiablada (muchas averías se arreglan por poco dinero) y un confort de marcha intacto cuatro décadas después.
  • En contra: el óxido puede condenar una unidad entera, sobre todo en la serie 1; los V8 beben de 15 a más de 20 l/100 km; y un coche barato que ha pasado años inmovilizado puede esconder una cascada de averías que cuesta más que el propio coche.

 

Infografía: qué Mercedes W126 comprar y cuál evitar — 300 SE serie 2 (compra maestra), 560 SEC (capricho) y 380 pre-1984 / 350 SD (a evitar)

 

La última Clase S que se construyó sin prisa

El W126 fue la tercera generación de la Clase S y, para muchos, la última construida bajo el principio de «calidad ante todo», antes de que la electrónica tomara el mando. Lo firmó Bruno Sacco, y su aportación más reconocible fueron las molduras laterales de plástico —las célebres piezas acanaladas del faldón— y los parachoques integrales de poliuretano que jubilaron a los cromados del W116. No era postureo: bajó el coeficiente aerodinámico a 0,36 y recortó más de 250 kg, así que gastaba bastante menos que su antecesor.

Lo mejor de un W126 hoy es lo que mejor ha envejecido: la solidez, la mecánica accesible y los recambios. Lo peor, lo que exige lupa antes de pagar: la corrosión y el mantenimiento aplazado. Toda esta guía está montada sobre esa tensión.

Un mito que hay que corregir: cuántos se fabricaron de verdad

Casi cualquier ficha que encuentres por internet repite la misma cifra de producción: unas 818.000 unidades. Está mal, y el error tiene su gracia. En Flexicar hemos contrastado los registros de producción y esa cifra recoge solo las berlinas —y encima con un baile de dígitos del «818.063» original—. A los coupés, directamente, los borraron de la cuenta. La producción verificada es de 892.123 unidades: 818.063 berlinas más 74.060 coupés. Sigue siendo, de calle, la Clase S más vendida de la historia. Pero el número correcto es ese, y ahora lo sabes tú antes que el vendedor.

Cuál elegir según tu bolsillo

Antes de abrir un solo anuncio, quédate con el mapa de la gama, porque cambió a mitad de vida. Tres ideas lo ordenan todo: los seis cilindros son los sensatos, los V8 son los caprichosos y la serie 2, desde el otoño de 1985, corrigió cosas de la serie 1. Veredicto versión por versión:

 

Versión Motor y potencia Veredicto
300 SE/SEL (S2) M103 6 cil. 3.0, 188 CV (180 con cat.) La compra maestra. Eficiente, fiable y fácil de mantener. El favorito de los entendidos.
280 SE/SEL (S1) M110 6 cil. 2.8, 185 CV Muy buena opción en serie 1; fue el superventas de la gama (133.955 uds.). Ojo: reglaje de válvulas manual; un juego muy cerrado ha llegado a quemar válvulas de escape.
260 SE (S2) M103 6 cil. 2.6, 166 CV El de acceso. Algo justo para 1,6 toneladas, pero barato de tener.
420 SE/SEL/SEC (S2) M116 V8 4.2, 218-231 CV El V8 razonable: empuje de sobra sin la sed del 500 o el 560.
500 SE/SEL/SEC M117 V8 5.0, 231-265 CV El gran crucero. Glorioso en marcha, caro en gasolineras.
560 SEL/SEC (S2) M117 V8 5.6, 272-300 CV El objeto de deseo, sobre todo el coupé. El más rápido: 0-100 en unos 6,7-7 s y 250 km/h. Su autonivelante pide precaución: recambios difíciles.
380 SE/SEL/SEC (1979-83) M116 V8 3.8, 204-218 CV A evitar salvo chollo documentado: cadena de distribución simple y frágil. Los de 1984-85 ya llevan cadena dúplex y son fiables.
300 SD / 300 SDL OM617/OM603 turbodiésel, 121-150 CV Diésel de mercado norteamericano. El OM617 es de los motores más indestructibles que hizo Mercedes. Rareza en Europa.
350 SD/SDL (1990-91) OM603 3.5 turbodiésel, 136 CV A evitar sin historial: el famoso defecto de bielas dobladas y junta de culata.

 

Serie 1 o serie 2, en un vistazo. La serie 1 (1979-agosto de 1985) lleva molduras acanaladas y llantas de 14 pulgadas. La serie 2 (septiembre de 1985-1991) alisó las molduras, montó llantas de 15, bajó los parachoques y estrenó gama de motores. Para usarla hoy, la serie 2 gana: más fácil de catalizar y, en general, menos oxidada, porque la protección anticorrosión mejoró con el rediseño de 1985.

 

Mercedes-Benz 500 SE serie 1 con molduras acanaladas y llantas de 14 pulgadas
Un 500 SE de serie 1: molduras acanaladas y llantas de 14 pulgadas. Foto: Wikimedia Commons / Rutger van der Maar (CC BY 2.0)

 

Tres carrocerías. Berlina corta, berlina larga (la SEL, con 14 cm más entre ejes) o coupé sin pilar central, la SEC. El coupé es el más codiciado y el que más sube.

Con el coche delante: la inspección que decide

Esta parte está pensada para leerla con el móvil en una mano y una linterna en la otra, en el garaje del vendedor. En un W126, el 80 % de la decisión es la carrocería. Lleva también un imán y, sobre todo, no te enamores hasta el final.

Carrocería y óxido, lo primero siempre

  • Marco inferior de la luneta trasera. Es EL punto que condena un W126: el agua se cuela bajo la goma y pudre la chapa desde dentro, casi siempre sin dar la cara. En el coupé es prácticamente endémico —de ocho coches donantes inspeccionados, los ocho tenían el mismo daño bajo la bandeja trasera—. Sanearlo ronda los 2.000 €; si la corrosión llega al apoyo del soporte de par, sube a unos 5.000 €, y ahí el coche suele ser para descartar.
  • Suelo y hueco de rueda del maletero. Levanta la moqueta y la rueda de repuesto. Agua estancada o chapa hinchada = desagües que no evacuan.
  • Pases de rueda, arcos y bajos de puertas. Óxido saliente o masilla: corrosión avanzada a la vista.
  • Apoyos del gato y estribos. Chapa blanda al presionar. Es zona estructural, no cosmética.
  • Embellecedores cromados en los pasos de rueda. Si no vienen de fábrica, pregúntate qué tapan. Spoiler: casi siempre óxido.

Para una serie 1 sin óxido hace falta suerte. Si está corroída en estas zonas, sigue buscando: hay más W126 que compradores con linterna.

El coche que ha estado parado, la trampa número uno

Es el patrón que más se repite en los casos que hemos analizado. Un W126 inmovilizado años acumula un lote de averías que de lejos parecen un motor roto y casi nunca lo son:

  • No arranca en caliente o se cala: relé de la bomba, acumulador de presión o las propias bombas.
  • Pérdida de potencia, filtros que se ensucian rápido: óxido y barrillo en el depósito que tapona la salida.
  • Fallos difusos de cierres y clima: gomas de vacío resecas y agrietadas.
  • Marcha dura, «rígida como una piedra tras un año parado»: hidráulica agarrotada.
  • Chirrido o correa comida: compresor del aire acondicionado gripado.
  • Y antes de intentar arrancar uno muy parado: comprueba a mano que el cigüeñal gira. Si no gira, no fuerces.

Ninguno de estos fallos es grave por separado. Juntos asustan, y por eso hunden el precio de las unidades «resucitadas» de garaje.

 

Mercedes-Benz 560 SEC (C126) de tres cuartos delantero
Mercedes-Benz 560 SEC, el coupé más codiciado de la gama. Foto: Wikimedia Commons / Rutger van der Maar (CC BY 2.0)

Motor

  • Cadena de distribución en los V8 (380, 420, 500, 560). Busca su cambio en las facturas y escucha el ralentí en frío: un repiqueteo seco es mala señal. La cadena se estira y las guías de plástico se vuelven quebradizas; si rompen, el motor se destruye. El trabajo son unos 1.200-1.500 €: sin registro, presupuéstalo y úsalo para negociar. Y del 380 anterior a 1984, huye.
  • Taqués hidráulicos: tictac metálico que persiste en caliente = desgaste de taqués o guías.
  • Humo azulado tras un rato al ralentí: retenes de válvula endurecidos. En muchos casos se resuelve sin desmontar la culata.
  • Se calienta solo en ciudad pero va perfecto en autopista: sospecha del embrague viscoso del ventilador, no del termostato.
  • Se apaga de golpe en marcha: mira el amortiguador de la polea del cigüeñal; la goma se separa y se carga el sensor.
  • Seis cilindros M103: vigila el árbol de levas en unidades hasta 1988 y el rezume de aceite de la junta de culata por detrás del bloque.
  • Diésel 350 SD/SDL: sin facturas de bielas y junta de culata, no lo compres. Punto.
Vano motor con el V8 M117 de Mercedes
El V8 M117, aquí en un 560 SL de la época. Foto: Wikimedia Commons / Mr.choppers (CC BY-SA 3.0)

 

Arranque, ralentí y combustible

El capítulo donde más se sufre y el mejor documentado. Merece su propia batería de comprobaciones:

  • Relé de la bomba: el motor se apaga en caliente. Condensadores resecos tras 20-25 años. Y no lo compres usado: vienen igual de secos.
  • Las dos bombas de gasolina (sí, lleva dos): si las cambias, ambas y Bosch nuevas.
  • Acumulador de presión: arranque difícil en caliente con traqueteo = membrana podrida.
  • Ralentí inestable por falsa admisión: manguitos rotos y, muy en particular, una junta tórica bajo el distribuidor de caudal. Se localiza rociando limpiador de frenos y viendo si cambia el ralentí.
  • Válvula de ralentí atascada: ralentí que no se estabiliza.
  • Relé de sobretensión: 1.200 rpm clavadas aunque la válvula de ralentí sea nueva. Pieza de 30-40 €.

Caja, transmisión y suspensión

  • Automática de cuatro velocidades: cambios suaves, sin tirones, y mira el color del ATF. ¿»Como arena, turbio y marrón»? Lleva años sin cambiarse: toca servicio de aceite y filtro.
  • Marcha atrás que patina o no entra: el consejo de taller es no reparar el cilindro y cambiar la caja directamente.
  • Autonivelante del 560: si «se cae de atrás por la noche», el nitrógeno se fuga a las esferas. Hidráulica delicada, recambios difíciles y dos sistemas (HPF1 y HPF2) que no son compatibles entre sí. Los acumuladores se cambian cada 160.000 km, unos 1.500 €.

Electrónica, vacío y clima

  • Sistema de vacío: el talón de Aquiles. Cierres, transmisión y clima dependen de él, y sus fugas descolocan varios sistemas a la vez con fallos difusos y erráticos.
  • Aire acondicionado: mangueras de alta que revientan o compresor gripado. Frecuente y caro.
  • Climatizador en «modo sauna»: calienta a tope sin control. El culpable es un fusible infradimensionado de fábrica, el número 11; la solución de la comunidad es una caja de fusibles externa.
  • Respaldo trasero que no bloquea: casi siempre es un pulsador de unos 5 € (referencia 1238000178).
  • Asientos eléctricos que no se mueven: contactos sucios. Limpiador de contactos y a correr.

Historial y documentación

  • Libro y facturas, sobre todo del cambio de cadena en los V8. La trazabilidad vale tanto como la chapa.
  • Manos, ITV y matrícula histórica si aplica. Un W126 con carpeta gorda vale lo que pide; uno barato y sin papeles suele arrastrar mantenimiento aplazado.

La caja de trucos del propietario

Guarda esta lista: es lo que separa un W126 de foro de uno de catálogo. La mecánica es tan sencilla que buena parte de las averías del día a día se arreglan un domingo por la mañana y por dos dígitos:

  • Pulsador de respaldo trasero: unos 5 €.
  • Interruptor de elevalunas: unos 7 € y 20 minutos.
  • Centralita de ralentí de desguace: unos 100 €.
  • Relé de sobretensión: 30-40 €.
  • Contactos de asiento sucios: limpiador de contactos.
  • Depósito oxidado: tratamiento con ácido fosfórico.
  • Junta del techo solar: referencia A1267800198.

No todo es un drama de cuatro cifras. Gran parte es mantenimiento de fin de semana.

 

Interior y salpicadero del Mercedes-Benz W126 500 SEL
Interior del W126: acabados de otra época. Foto: Wikimedia Commons / Wikisearcher (CC BY-SA 3.0)

 

Cómo se vive un W126

Conducir un W126 no se parece a conducir un coche moderno. Se parece a que el coche te conduzca a ti. La suspensión no filtra los baches: los borra. El silencio de marcha es de otra época y la automática pasa las marchas sin que te enteres. No es un coche para atacar curvas —se inclina, pide calma—, pero a velocidad de autopista transmite una estabilidad imperturbable. Frente a un BMW Serie 7 de su tiempo, el Mercedes es el cómodo y el BMW, el dinámico.

 

Mercedes-Benz 560 SEC visto de tres cuartos trasero
La zaga del 560 SEC: bajo esa luneta vive el punto crítico del óxido. Foto: Wikimedia Commons / Rutger van der Maar (CC BY 2.0)

 

El seis cilindros del 300 SE cruza a 130-140 km/h con reserva de sobra y es el que mejor encaja con el uso clásico de hoy. El V8 se transforma en una bestia cuando lo pides, a cambio de un consumo que rara vez baja de 15 l/100 km y que en ciudad supera los 20. Un apunte de carretera: si notas vibración entre 70 y 110 km/h, antes de culpar a las ruedas mira la transmisión —árbol y cojinete central— y el amortiguador de dirección.

Qué hemos aprendido de cientos de propietarios

Hemos cruzado el análisis técnico de la prensa especializada con cientos de casos documentados de propietarios y talleres. Cuando las tres voces coinciden, deja de ser opinión y se convierte en el mapa real del coche. Eso sí: es lo más citado, no una estadística, y las fuentes públicas tienden al drama.

  • Donde todo el mundo coincide: el óxido del marco de la luneta manda sobre lo demás; en mecánica, cadena y guías de los V8, consumo de aceite por retenes, falsa admisión de la inyección, relé y bombas de gasolina (sobre todo tras un parón), la hidroneumática del 560, el aire acondicionado y el techo solar.
  • Diagnósticos finos que ahorran dinero: el recalentamiento solo en ciudad apunta al viscoso; el amortiguador de polea que mata el sensor; el radiador que mezcla aceite y refrigerante; y en el coupé, el techo de tela que acaba descolgándose casi siempre.
  • Metodología de taller: fugas de vacío con limpiador de frenos, el fusible 11 del clima, el control de velocidad que falla por condensadores viejos y el aviso de recambios escasos en la hidráulica.
  • Lo que insisten los restauradores: el óxido decide. Una carrocería sana es oro; una corroída en las zonas malas casi nunca sale a cuenta.

Un matiz para no asustarse: muchas averías terroríficas vienen de unidades concretas maltratadas o paradas durante años, no de defectos de diseño. El W126 bien atendido es famoso, precisamente, por lo robusto.

Qué se paga hoy

Los precios firmes en euros son del mercado español; las cifras marcadas con ≈ proceden del mercado internacional, convertidas de forma aproximada.

Estado Berlina Coupé SEC
Para restaurar o cansado desde unos 3.000 € ≈ 7.500-10.000 €
Buen estado, usable ≈ 11.000-23.000 € ≈ 11.000-14.000 €
Excelente o colección hasta ≈ 44.000 € (un 560 SEL de referencia) ≈ 16.500-27.500 €; en España, un coupé impecable pide 25.000-30.000 €
AMG y rarezas seis cifras

 

La tendencia es al alza desde 2018. En España sigue siendo fácil encontrar berlinas de seis cilindros a precio de derribo, entre 3.000 y 5.000 €, para lo bien hechas que están. En ese tramo bajo, el precio es lo de menos: lo que decide es si el coche arrastra el lote de averías de «unidad parada» o no.

 

Mercedes-Benz 560 SEL, la berlina larga tope de gama del W126
El 560 SEL, la berlina más deseada de la gama. Foto: Wikimedia Commons / Charles (CC BY 2.0)

 

El coste de vivir con él

  • Combustible. El gran capítulo de los V8: de 15 a más de 20 l/100 km. El seis cilindros baja a cifras civilizadas y el diésel, a la mitad.
  • Mantenimientos dolorosos, con su intervalo. Cadena y guías en los V8 (el M116 hacia los 80.000-110.000 km, el M117 hacia los 160.000), acumuladores de la autonivelante en el 560 y el aire acondicionado si falla. Presupuéstalos antes de comprar, no después.
  • Lo barato que no esperas. Pulsadores, relés, contactos, centralitas de desguace y juntas: mucho del día a día son reparaciones de fin de semana.
  • Reparabilidad. Muy buena. Electrónica mínima y sin red de datos moderna: un buen taller multimarca con conocimiento de Mercedes clásico puede con casi todo. La excepción real es la hidroneumática del 560.

¿Merece la pena como clásico?

Sí, con criterio. Es un clásico usable, no de vitrina: aguanta uso real, tiene comunidad y recambios, y su construcción no se ha vuelto a repetir. No es el que más rápido se revaloriza, pero los coupés y los 560 ya suben, y un buen ejemplar difícilmente baja. Compra por carrocería y por historial: ahí está el valor que se conserva.

Mercedes-Benz 560 SEC 6.0 AMG de carrocería ancha (wide body)
El 560 SEC AMG «wide body»: el W126 más salvaje que se fabricó. Foto: Wikimedia Commons / Pelicanactor (CC BY-SA 4.0)

¿Es tu coche?

Es para ti si quieres un clásico de lujo para usarlo de verdad, valoras la construcción por encima de la velocidad y estás dispuesto a pagar la unidad sana aunque cueste más. El 300 SE encaja con quien quiere el mínimo de complicaciones; el 560 SEC, con quien busca el coupé más deseado y puede asumir su consumo y su hidráulica.

 

Plazas traseras del Mercedes-Benz W126 500 SEL
Las plazas traseras del SEL: 14 cm extra de batalla se notan aquí. Foto: Wikimedia Commons / Wikisearcher (CC BY-SA 3.0)

 

No es para ti si buscas lo más barato del anuncio (justo la trampa), si no tienes dónde guardarlo a cubierto (el óxido acecha) o si te amarga repostar a menudo. Para un primer clásico con presupuesto ajustado: mejor un seis cilindros sano que un V8 dudoso, y mejor uno en uso que uno recién resucitado de un garaje.

Y si te atrae la ingeniería Mercedes de la vieja escuela pero en formato pequeño, descapotable y con un punto travieso, esa receta también existe: es la del Mercedes Kompressor y su icono, el SLK, el roadster con compresor volumétrico que hoy parte de unos 3.500 euros.

De dónde viene, qué vino después y contra quién competía

El W126 sucedió al W116 (1972-1980), la primera Clase S como tal, a la que mejoró en aerodinámica, peso y seguridad. Su relevo fue el W140 de 1991, más grande, más complejo y el primero con V12. Muchos consideran al W126 el último Mercedes auténtico y, desde luego, es más sencillo de vivir que el W140.

Sus rivales, por segmento: en su misma liga, el BMW Serie 7 (E23 y E32) y el Jaguar XJ (Series III y XJ40) —el Jaguar ofreció V12 antes que Mercedes; el BMW era la opción deportiva frente al confort del W126—. Estirando el presupuesto, Rolls-Royce, Bentley y, al final de su vida, el Lexus LS 400 de 1989 y el Audi V8. Como opción más barata, Volvo 760, Audi 200 o el propio BMW Serie 5.

Curiosidades

  • Fue el primer Mercedes con airbag de conductor, opcional desde 1981.
  • Es la Clase S más vendida de la historia: 892.123 unidades (818.063 berlinas y 74.060 coupés).
  • El papamóvil de Juan Pablo II de 1985 era un 500 SEL blindado con cúpula de policarbonato.
  • Mercedes fabricó 1.465 unidades blindadas de fábrica.
  • AMG, todavía independiente, construyó el mítico 560 SEC 6.0 de carrocería ancha.
  • Se siguió fabricando en Sudáfrica hasta 1994.
  • Mercedes nunca fabricó un familiar de la Clase S, pero el carrocero hamburgués Caro International convirtió algunos W126 en ranchera —el apócrifo «560 TEL»—, alargando las puertas traseras y montando los pilotos del familiar S124.
Mercedes-Benz W126 convertido en familiar, el apócrifo 560 TEL
El unicornio: un W126 convertido en familiar. Mercedes nunca lo fabricó; conversiones así las firmaba el carrocero hamburgués Caro International. Foto: Wikimedia Commons / Charles (CC BY 2.0)

Preguntas frecuentes

¿Qué Mercedes W126 es el mejor para comprar?
El 300 SE de serie 2 (1986-1991), con el M103 de seis cilindros, por su equilibrio entre prestaciones, fiabilidad y consumo. El coupé 560 SEC es el más deseable.

¿Es un problema que un W126 haya estado mucho tiempo parado?
Sí, es de lo primero a verificar. Un coche inmovilizado años suele acumular fallos de arranque, depósito oxidado, gomas de vacío resecas, hidráulica agarrotada y compresor de clima gripado. Casi nada es grave por separado, pero el lote encarece mucho la puesta a punto.

¿Dónde se oxida el Mercedes W126?
En el marco inferior de la luneta trasera —el punto crítico—, pases de rueda y arcos, bajos de puertas, apoyos del gato y suelo del maletero. En el coupé, el marco de la luneta es casi endémico. La serie 1 es más propensa que la serie 2.

¿Cuánto cuesta arreglar el óxido del marco de la luneta?
Sanear el marco ronda los 2.000 €. Si la corrosión alcanza el apoyo del soporte de par, puede irse a unos 5.000 €, punto en el que muchos compradores descartan el coche.

¿Es caro de mantener un W126?
Tiene gastos gordos puntuales (cadena en los V8, aire acondicionado, autonivelante del 560), pero gran parte del mantenimiento corriente es barato y casero gracias a su mecánica sencilla. La excepción es la hidroneumática del 560.

¿Cuántos kilómetros aguanta un W126?
Bien mantenido supera con holgura los 300.000 km. El OM617 del 300 SD es de los motores más longevos que hizo Mercedes.

¿Cuánto consume un W126?
Los V8 500 y 560, entre 15 y más de 20 l/100 km; el seis cilindros bastante menos y el diésel, la mitad.

¿Es fiable el Mercedes W126?
Sí, de los clásicos más robustos si compras una unidad sana y atiendes a tiempo la cadena en los V8, el clima y la corrosión. La mayoría de los sustos que circulan por internet son coches maltratados o parados, no defectos de diseño.

Ficha técnica

Motor Modelos Años
M110 · 6 cil. 2.8 · 156-185 CV 280 S/SE/SEL 1979-85
M103 · 6 cil. 2.6/3.0 · 160-188 CV 260/300 SE/SEL 1985-91
M116 · V8 3.8/4.2 · 204-231 CV 380 / 420 1979-91
M117 · V8 5.0/5.6 · 231-300 CV 500 / 560 1979-91
OM617 · 5 cil. TD · 121-125 CV 300 SD (EE. UU.) 1980-85
OM603 · 6 cil. TD · 136-150 CV 300 SDL / 350 SD(L) (EE. UU.) 1985-91

 

Dato Berlina SEL Coupé SEC
Longitud 4.995-5.020 mm 5.135-5.160 mm 4.910-4.935 mm
Batalla 2.935 mm 3.075 mm 2.850 mm
Peso ~1.560-1.625 kg ~1.590-1.830 kg ~1.585-1.750 kg
Cx 0,36 0,36 0,34

 

Producción total: 892.123 unidades (1979-1991), la Clase S más vendida de la historia. Depósito de 90 l, maletero de unos 510 l, tracción trasera y cambio automático de cuatro velocidades (manual disponible en Europa).