¿Desaparecen los motores de combustión en 2035? Esto es lo que ha cambiado
Durante años, la fecha 2035 sonaba como una sentencia definitiva para los coches de gasolina y diésel. Pero la realidad en 2026 es bien distinta: la Unión Europea ha dado marcha atrás en la prohibición total, y los motores de combustión podrán seguir vendiéndose después de esa fecha, aunque con condiciones muy estrictas. Te contamos qué ha cambiado y qué significa para quienes buscan comprar coche hoy.

La normativa original: ¿qué se aprobó en 2023?
En marzo de 2023, la Unión Europea acordó que los vehículos nuevos vendidos a partir de 2035 debían ser 100% libres de emisiones de CO2, dentro del paquete «Fit for 55», cuyo objetivo era reducir las emisiones de gases contaminantes un 55% para 2030 respecto a los niveles de 1990.
En la práctica, esta medida suponía el fin de la venta de coches nuevos de gasolina, diésel y vehículos híbridos, dejando como únicas alternativas viables el coche eléctrico puro o el hidrógeno. La normativa incluía, no obstante, una cláusula de revisión obligatoria en 2026 para evaluar el progreso tecnológico y la viabilidad real de estos objetivos.
El giro de la Comisión Europea: los motores de combustión no desaparecen
Esa revisión se ha adelantado, y sus conclusiones cambian por completo el escenario que se manejaba hasta ahora. La Comisión Europea ha propuesto eliminar el veto total a la venta de coches nuevos con motor de combustión a partir de 2035.
El cambio clave: del 100% al 90% de reducción
En lugar de exigir una reducción del 100% de las emisiones de CO2, los fabricantes deberán demostrar a partir de 2035 una reducción del 90% respecto a los niveles de 2021. Ese matiz, aparentemente pequeño, es el que permite que el motor de combustión siga existiendo. Además, muchos fabricantes siguen optando por hacer un downsizing del motor, principalmente para que los vehículos más pequeños sigan manteniendo una gran potencia.
El 10% restante de emisiones podrá compensarse mediante mecanismos como:
- Combustibles sintéticos producidos con energías renovables (e-fuels).
- Combustibles renovables obtenidos a partir de residuos agrícolas u orgánicos.
- Biocombustibles, como el etanol, ya muy extendidos en países como Francia.
- Acero y aluminio de bajas emisiones, procedentes de procesos industriales descarbonizados.
La clave no está en el origen del combustible, no importa si es de diésel o gasolina, sino en la reducción real de emisiones en todo el proceso de producción, incluyendo la fabricación del vehículo y sus componentes principales como motor, intercooler, transmisión y demás.

Producción limitada, no prohibición total
La propuesta permite además una producción limitada de vehículos de combustión sin las restricciones anteriores, siempre que su participación no supere un umbral equivalente al 10% de las emisiones de CO2 de 2021. Para comercializar ese porcentaje, los fabricantes deberán obtener créditos mediante las medidas de compensación mencionadas.
¿Por qué ha cambiado la postura de la UE?
Este giro responde a una combinación de factores: la delicada situación de la industria del automóvil europea, la creciente competencia de China, unas ventas de coches eléctricos más lentas de lo previsto, y la dificultad de gran parte de la población para acceder a un coche nuevo.
Alemania ha liderado el bloque de países que pedían flexibilizar la normativa, con el apoyo de Italia, República Checa, Polonia, Bulgaria, Hungría, Eslovaquia y Rumanía. En el lado contrario, Francia, España, Países Bajos, Bélgica, Portugal, Austria y los países nórdicos han defendido mantener el rumbo hacia la electrificación total.
¿Sigue habiendo un compromiso con la neutralidad climática?
Sí. Según la propia Comisión Europea, esta nueva normativa es una fase transitoria, para intentar cumplir la nueva Ley del Cambio Climático y Transición Energética, no un abandono de los objetivos climáticos: se mantiene el compromiso de alcanzar la neutralidad climática como muy tarde en 2050.
Además, se contempla la posibilidad de que los fabricantes reciban supercréditos antes de 2035 por la producción de coches eléctricos pequeños fabricados en la UE, incentivando así modelos compactos y asequibles.
Tabla resumen: normativa 2035, antes y ahora
| Característica | Normativa original (2023) | Propuesta revisada (2025-2026) |
| Reducción de emisiones exigida | 100% | 90% |
| Motores de combustión | Prohibidos por completo | Permitidos con compensaciones |
| Vía de cumplimiento | Solo eléctrico o hidrógeno | Eléctrico, e-fuels, biocombustibles, híbridos con compensación |
| Producción de combustión permitida | 0% | Hasta un 10% de las emisiones CO2 de 2021 |

Preguntas frecuentes sobre la normativa de 2035
No de forma total. La Comisión Europea ha propuesto permitir su venta siempre que los fabricantes demuestren una reducción del 90% de emisiones y compensen el resto mediante combustibles alternativos o materiales descarbonizados.
Sí, la normativa afecta únicamente a la venta de coches nuevos, no a los vehículos de segunda mano o kilómetro 0 ya en circulación.
Combustibles sintéticos (e-fuels), biocombustibles como el etanol, y combustibles renovables obtenidos de residuos agrícolas u orgánicos, siempre que certifiquen la reducción de emisiones exigida.
La revisión se ha adelantado a 2025-2026, aunque la decisión final y su aplicación práctica seguirán perfilándose en los próximos meses.
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